Entendiendo Apocalipsis 4 y 5

Apocalipsis 4 y 5 son capítulos que funcionan como Introducción a la visión de los siete sellos (6-8:1).

Ambos registran escenas relacionadas a la entronización de Cristo en el año 31 dC y desarrolladas en el santuario celestial. Los dos capítulos forman una unidad. Lo escrito en el capítulo 5, es la continuación de lo escrito en el capítulo 4. La única diferencia es que en el capítulo 4, el centro es el Padre; y en el capítulo 5, el foco es Jesucristo.
Un punto importante a considerar, es que muchos de los elementos registrados en ambos capítulos, son figurativos y no literales (algo que no quita su realidad [por ejemplo: el cordero es figurativo, pero Cristo es real]). Frente a ello, es necesario tener cuidado, y no literalizar todas las escenas y figuras que tienen que ver con el santuario celestial.*

Primera parte: la visión del Padre en su trono (Apocalipsis 4)
Apocalipsis 4 tiene como objetivo principal, presentar al Único Soberano, al Rey de reyes y Señor de señores: el Padre. Según lo revelado, Él es quien está sentando sobre su trono —delante de seres angelicales y humanos redimidos—, gobernando el universo y dirigiendo la salvación.

El capítulo 4 inicia, señalando que Juan vio una puerta abierta en el cielo. Evidentemente, aquella puerta es la del santuario celestial. En este caso, el apóstol fue llevado al santuario celestial, pero en visión (tal como dice 4:2). Al parecer, era el lugar santo.

¿A qué se refería el ángel, cuando le dijo a Juan “yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas” (4:1úp)? Por supuesto, se refiere a las escenas posteriores a las del primer siglo hasta la segunda venida de Cristo. Esta declaración le da un valor profético a la visión de los siete sellos. Con esas palabras, Juan comprendió muy bien que el contenido del segundo septenario, es profético, y revela eventos que suceden desde el primer siglo hasta la segunda venida, de manera ininterrumpida. El valor profético de este septenario, es igual que el de la “Siete iglesias” y “Siete trompetas”. Ranko Stefanoviç tiene razón, al señalar que “la escena de la abertura de los siete sellos cubre la era histórica, desde la ascensión de Cristo y su elevación al trono del universo hasta la segunda venida” (The Revelation of Christ, 213). Jacques Doukhan también está en lo cierto, al decir: “Por lo tanto, los siete sellos salpican el curso de la historia, allanando el camino para el regreso del Cordero. Como con las siete iglesias, debemos interpretar los siete sellos en su sentido profético” (Secretos del Apocalipsis, 63).

El versículo 3 describe al Padre, presentándolo sentado sobre su trono. Su aspecto y el de su trono, eran semejantes a las piedras preciosas y de cornalina, “y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda”. Esta descripción refleja la realeza y grandeza del trono divino.
El versículo 4 registra la presencia de 24 ancianos alrededor del trono del Padre. Estos ancianos estaban vestidos de ropas blancas y con su corona respectivamente; todos ellos sentados también sobre su trono. Por supuesto, cuando Juan escribió esto, tenía en mente las 24 órdenes sacerdotales de la tribu de Leví (ver 1 Cró 24:3, 4; 25:1, 6, 9-31).

¿Quiénes serían estos ancianos? Lo más probable es que ellos sean personas humanas ya redimidas en el cielo. Parece que, en algún momento de la historia, ellos fueron llevados vivos al cielo. ¿Quiénes serían? Al parecer, los que resucitaron cuando Jesús resucitó (llamados “primicias”; Mat. 27:52, 53; Ef. 4:8). Estos 24 ancianos son la garantía de que, así como ellos están en el cielo, nosotros también estaremos. ¿Por qué razones serían seres humanos redimidos?

  1. Los 24 ancianos aparecen doce veces en el Apocalipsis (4:4, 10; 5:5, 6, 8, 11, 14; 7:11, 13; 14:3; 19:4) y, en algunos pasajes, se los distingue de los seres angelicales; por tanto, no serían ángeles (ver Ap 7:11; 5:11).
  2. Apocalipsis 5:9 registra la declaración de los seres vivientes y los 24 ancianos: “y con tu sangre nos has redimido” (RV 1960). Si la palabra “nos” está en griego, esto será un argumento fuerte para sostener que los 24 ancianos son seres humanos (ya que los únicos redimidos por la sangre de Cristo, son humanos, no ángeles). El detalle es que, según la Nestle Aland, edición 28, pág. 746, literalmente dice “y redimiste para Dios en tu sangre”. No aparece “nos” ni tampoco “los”. Sin embargo, cuando uno revisa los manuscritos más antiguos, se encuentra con lo siguiente: la traducción “y nos redimiste para Dios” o “y para Dios nos redimiste” está en varios manuscritos. Por ejemplo, está el Sinaítico del siglo IV d.C. (que es uno de los más confiables y de tipo alejandrino) y otros manuscritos bizantinos de los siglos X y XI d.C. (1006, 1611, 1841, etc.). Aunque los manuscritos de los siglos X y XI solo nos muestran que en ese tiempo se inclinaban por “nos redimiste” y no “los redimiste”, lo registrado en el Sinaítico sí le da fuerza a la traducción “y nos redimiste para Dios”; y es lo más probable. Por supuesto, “nos” no incluiría a los cuatro seres vivientes, ya que, a la luz del libro de Ezequiel, ellos son querubines. La sangre de Cristo solo es para los seres humanos, no para ángeles. Por tanto, “nos” solo se aplicaría a los 24 ancianos.
  3. El tipo de corona que usan los 24 ancianos en el libro de Apocalipsis, es de uso exclusivo de los miembros (humanos) de la Iglesia. Por ejemplo, el pueblo de Dios es representado por una mujer con una corona (12:1), y a sus miembros fieles, que perseveran hasta el fin, se les promete también coronas (2:10; 3:11). Como los 24 ancianos tienen coronas; ellos serían seres humanos redimidos.
  4. La cifra 24 es la suma de 12 + 12; como sucede con los 144.000, que es múltiplo de 12 x 12 x 1.000. Recordemos que el número 12 representa al pueblo de Dios, la iglesia, que es conformada por seres humanos. Por ello, los 24 ancianos representarían a los miembros de la iglesia, pero ya redimidos en el cielo.
  5. En Apocalipsis 5:10, los 24 ancianos señalan que ellos fueron hechos “reyes y sacerdotes”, y ambas palabras se usan exclusivamente para humanos (Ap 1:6; 5:10). Ver Samuel Pérez, Apocalipsis, 357.**

Aunque no hay una identificación explícita de los 24 ancianos en Apocalipsis, posiblemente estos son seres humanos redimidos/resucitados que están en el cielo. Por su parte, la interpretación de que serían ángeles carece de sustento.
Estos ancianos, en el Apocalipsis, ministran en el santuario celestial. Por ejemplo, ellos: (1) tenían copas de oro “llenas de incienso”, que son las oraciones de los santos (5:8); (2) estaban sentados sobre sus tronos, que implica acción activa en los juicios divinos (recuerde que los ancianos en el Antiguo Testamento, eran gobernantes y tenían funciones judiciales); pero, en este caso, ellos únicamente interceden. Así, su función principal, más que juzgar, es la de interceder.
El versículo 5 revela que, del trono divino, salían “relámpagos, truenos y voces”. Estos movimientos suceden solo cuando está la presencia del Señor o cuando Él va a juzgar/castigar (Éx 9:28-29; Ap 16:18).
En el versículo 6, se registra la presencia de cuatro seres vivientes (descritos en términos figurativos por supuesto). ¿Quiénes son? Como la Biblia se interpreta a sí misma, es necesario recurrir al libro de Ezequiel, los capítulos 1:5-15; 10:8-10, 13-17. En él, vemos que estos cuatro seres son cuatro querubines que están ante la presencia de Dios.
Una de las razones para esta identificación, es el paralelismo de la descripción de los “cuatro seres vivientes” de Apocalipsis y los “cuatro querubines” de Ezequiel. En ambos, por ejemplo, cuando se describe su apariencia física se menciona los términos “becerro”, “hombre”, “alas”, “buey” y “águila”.
En conclusión, Apocalipsis 4 tiene como objetivo presentar al Padre y la adoración que le rinden los seres que están en el cielo. Su reino es portentoso y eterno.

Segunda parte: la visión de Jesucristo en su trono (Apocalipsis 5)
Apocalipsis 5 revela dos asuntos: (a) la entronización de Jesucristo y (b) la necesidad de abrir el rollo con siete sellos.

(a) Entronización de Cristo. En esta entronización, se ve a Cristo como Cordero y León. A Él se lo presenta a través de dos imágenes, para representar dos de sus atributos: (1) Como león, Él es fuerte y protector de su pueblo, el que vence al pecado; (2) Como cordero, Él es redentor y perdonador; el cordero como inmolado, que murió por y en vez de nosotros. Ama al ser humano y desea salvarlo.

En esta misma entronización se ve que el Único digno de abrir el rollo, es el Señor Jesús, ya que el contenido del mismo tiene que ver con la salvación de la raza humana; y como Él es el Único que se sacrificó para la redención de nosotros, eso lo hace el Único Digno. Esto es explícito en Apocalipsis 5:5.
Al ser entronizado, después de haber muerto por nosotros, Él se convierte en el Rey de reyes y Señor de señores, y recibe la gloria que tenía antes. Esto se evidencia cuando los cuatro seres vivientes y los 24 ancianos se postran ante Él y lo reconocen como Rey (5:12-14). Pero ojo, este reinado que obtiene, días después de su resurrección, no es por transferencia ni nada semejante, sino porque Él lo recuperó, al vencer al enemigo en la cruz y también por su resurrección. Esto señala el versículo 12, donde dice que Él es digno de tomar dicho poder.

(b) La necesidad de abrir el rollo. El texto señala que este rollo tenía siete sellos. Recordemos que los reyes, cuando daban validez un documento legal, le colocaban su sello (comúnmente impregnado con arcilla). Algo semejante sucedió en Apocalipsis 5. Pero en este caso, este rollo tiene siete sellos.

¿Qué contenía dicho rollo? Solo una cosa: la historia de la redención, desde la primera hasta la segunda venida de Cristo. Cada sello representa una etapa de dicha historia. En otras palabras, por medio de los siete sellos, a Juan se le estaba profetizando la historia de la redención, desde que se fundó la Iglesia hasta el retorno de Cristo.

¿Cuándo sucedió lo revelado en Apocalipsis 4 y 5?
Uno de los objetivos de ambos capítulos, es presentar la entronización del Señor Jesucristo; que sucedió en el año 31 dC, mientras se celebraba el Pentecostés (Hch 2). Por tres razones:

  1. En Apocalipsis 5:12, se indica que el Cordero “es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza”. Esto implica que dicha gloria la volvió a tener días después de su ascensión. Lo registrado en este versículo, es el cumplimiento del pedido hecho por parte de Cristo al Padre: “Ahora, pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese” (Jn 17:5). Jesús, al ser entronizado, fue glorificado.
  2. Como se comentó, el contenido del rollo con sus siete sellos, es la historia de la redención, desde la primera venida de Cristo hasta su segundo retorno. Si el primer sello comenzó a cumplirse en el año 31 dC, la apertura de ese sello fue en ese mismo año y la entronización también (pero antes de abrirse ese mismo sello). Dicho de otro modo, históricamente, primero son las escenas registradas en Apocalipsis 4 y 5, y luego, sucesivamente, el cumplimiento de cada uno de los sellos. Primero a Jesús se lo entroniza y, después, comienzan a abrirse (o cumplirse) cada sello.
  3. Los elementos mencionados en el capítulo, tales como “trono”, “postraron”, “arpas”, “copas de oro”, etc. (5:1, 8), corroboran que la escena es la entronización de un rey, a saber, Jesucristo. Por supuesto, el único momento que pudo realizarse este evento, es después de su resurrección. Con esto, Él aseguraba su reino y comunicaba al universo su victoria sobre Satanás.

Como es evidente, no hay elemento alguno en Apocalipsis 4 y 5, que parezca indicar que se refiera al inicio de algún juicio. Aquí, una vez más, se presenta al Señor como Rey de reyes, y no como Juez en su juicio investigador.
En conclusión, Apocalipsis 4 y 5 registra la entronización de Jesucristo, días después de su ascensión en el año 31 dC. Con esta ceremonia, Él recupera la gloria que tenía antes y el principado de este mundo (al vencer al diablo) ―todo gracias a su muerte, resurrección y ascensión―; y lo califica como Único Digno para abrir los siete sellos.

Reflexión
Como hemos leído esta semana, Cristo es nuestro Creador y Redentor, y ahora nosotros estamos en su reino, gracias a su sacrificio en la cruz. Esta es una verdad inolvidable. Ahora, así como los seres en el cielo, somos llamados a adorarlo todos los días y de todo corazón. Gracias a Él, somos salvos y se nos promete la tierra nueva. Amemos a Jesucristo de todo corazón. A Él sea la gloria, por lo que es y por lo que hizo, hace y hará por nosotros.

Referencias:
*Para un mayor estudio, ver Gerhard Pfandl, “The Reality of the Heavenly Sanctuary”, Perspective Digest, http://www.perspectivedigest.org/article/141/archives/19-3/the-reality-of-the-heavenly-sanctuary (consultado: 22 de abril, 2016).
​**Varios han argumentado que, como los 24 ancianos tienen vestiduras blancas, las que son prometidas en los mensajes de las siete iglesias, entonces serían seres humanos y no ángeles. El problema es que, en Apocalipsis 19:14, dice que los ángeles también usan vestidos blancos. Por tanto, este no sería un argumento fuerte.